domingo, 7 de junio de 2009

¿Gripe porcina?

La máscara la llevan ellos
Llevo tiempo leyendo historias de todo tipo sobre la gripe porcina, creo sinceramente, que cualquier bulo podría ser interesante, sin embargo, he de decir que habría que recalcar algunos números sobre las pandemias de nuestro siglo.


Así como intentar desenmascarar lo que, posiblemente sea una razón de peso Leer más...


La última gran pandemia del siglo fue la gripe aviar (2003). Sin embargo, solamente murieron 250 personas en todo el mundo, concretamente en Asia, durante diez años. Lo que equivale a 25 personas al año.



El síndrome Respiratorio Severo / (2002)concretamente en la región china de Guandong. Se propagó rápidamente, y la OMS anunció la alerta mundial, reconociendo 154 fallecidos y más de 3.000 afectados. Tampoco pasó a mayores, a pesar de la alarma.



La enfermedad de las vacas locas, o Encefalopatía Espongiforme Bovina, aunque no puede considerarse una pandemia, la enfermedad de las vacas locas causó una auténtica psicosis en todo el mundo ante la alarma de que podía transmitirse fácilmente al ser humano bajo la forma de la Enfermedad de Creutzfeldt-Jakob. Hasta la fecha 150 humanos murieron de la enfermedad, cinco de ellos en España.


El SIDA se descubrió en 1980, y desde entonces ha acabado con la vida de 25 millones de seres humanos, sin contar también con los más de 40 millones de personas que viven con la enfermedad, la mayoría en África.



La Gripe Rusa (1977). De nuevo nos situamos en China para hablar del resurgir del virus H1N1, que fue el culpable de la gripe española de 1918. La epidemia fue muy ligera y sólo afectó a la población joven ya que el sistema inmunológico de los adultos ya estaba preparado como consecuencia de la variante que apareció en 1947.



Estos son algunos de los ejemplos que han golpeado brutalmente a la humanidad. Exceptuando al Sida, que actualmente el número de infectados en todo el mundo supera los 40 millones, las demás epidemias habría que denominarlas como una mera enfermedad.

Se escucha últimamente, que la cepa no podría haberse originado en el mundo natural. Que solamente podría haber salido de un laboratorio, eso es lo que dijo uno de los científicos involucrados en su creación.

Según una fuente conocida de los ex oficiales de la NSA Wayne Madsen, “Un científico de las Naciones Unidas, que ha examinado el brote del mortal virus de Ébola en África, así como a víctimas del VIH / SIDA, la conclusión de que el H1N1 posee ciertos "vectores" que sugieren que la nueva cepa de gripe ha sido genéticamente fabricada como arma militar de guerra biológica.



Sin embargo, hay un dato que se ha dejado en el olvido. El dato es, que La tarde del día 28 de abril el Gobernador del estado alertaba sobre el incremento de casos sospechosos en Tamaulipas de personas contagiadas con el virus de la Influenza Porcina (N1H1), mientras tanto en el senado desde temprano se sesionaba a puerta cerrada y con estrictas medidas de sanidad para evitar algún contagio que pusiera en riesgo la salud de los legisladores. Se aprobaba, con algunas modificaciones, la ley sobre drogas que se ha estado debatiendo en México en la cámara del Congreso y en la cámara del Senado.

Con 87 votos a favor y 10 en contra, la cámara de Senadores aprobó la tarde de este martes la polémica Ley que permite a los consumidores portar cantidades mínimas de estupefacientes y psicotrópicos para consumo inmediato.


Narcótico Dosis máxima de consumo personalProximamente?

-Marihuana 5 gr.
Opio 2 gr.


-Diacetilmorfina o Heroína 50 mg.
Cocaína 500 mg.


-LSD 0.005 mg.
MDA Cristal 40 mg o tableta no mayor a 200 mg.


-Metanfetamina 40 mg o tableta de 200 mg.



¿Es esto lo que han tratado de ocultar a los medios de comunicación?

 Ha habido un gran revuelo en México por la medida que se quería tomar. Pero a pesar de la opinión pública, la ley ha sido aprobada en una de las tardes que saltaba a los medios la gran "pandemia", que apenas ha matado un centenar de personas en todo el mundo.


Días más tarde, la Corte Suprema de la República de Argentina falló en favor de la tenencia de marihuana para consumo personal también en su país.

Si tenemos que hablar de grandes pandemias, podríamos dirigirnos a una que no se le da la importancia que debería. Estamos hablando de la drogadicción.



El año pasado 138 personas fallecieron en la Comunidad de Madrid por reacción aguda al consumo de cannabis. Solo el tabaco y el alcohol se llevan 60.000 y 15.000 vidas respectivamente en España.

Según datos de la ONU, cada año mueren en el mundo unas 200.000 personas por efecto de las drogas ilegales. Pero esta cifra resulta pequeña si se compara con las muertes causadas por drogas legales. Así, al año, mueren en torno a 5 millones de personas a causa del tabaquismo y 2,5 millones por culpa del alcohol.



Y que decir de todas las personas que indirectamente mueren por culpa de esta terrible epidemia. Muchos de los accidentados en tráfico, son por culpa del alcohol. Muchas de las muertes absurdas en reyertas callejeras, son por culpa de los estupefacientes. Por cifrar, podríamos hablar de todas esas mujeres que viven atemorizadas por sus cónyujes alcohólicos, que irremediablemente descargan su ira contra ellas, o con los hijos impunemente, y que desgraciadamente terminan con sus vidas. Estos son algunos de los ejemplos que podríamos mencionar, de personas que mueren al año, por los efectos colaterales de una enfermedad.
Pues bien, para estas personas, no hay fármacos que les puedan curar de esta terrible enfermedad, que acecha refugiada en lo recóndito de la sociedad, esperando a que suceda tranquilamente lo que trae consigo.

Esto es tan sólo mi propia visión. Pero en tanto en cuanto, no logremos poner todo el empeño suficiente por recuperar los padres de esta nueva era, será extremadamente difícil que cambie cualquier otra visión.

Después de años viviendo en el consumo, la percepción de las cosas cambia estrepitosamente sin apenas percatarse. Las secuelas primero en los consumidores, después en toda la sociedad al completo. La crisis financiera es tan sólo un atisbo del desafío al que nos enfrentamos.

Primero hay que atender a las personas, después todo lo demás será mucho más sencillo. Acabar con el hambre, dejar una tierra más saludable, también está en nuestras manos, pero no de unas manos insolidarizadas consigo mismo. Y como no, dejar una herencia que se acaba con los padres de los 40.

Alx




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viernes, 5 de junio de 2009

UN DÍA CUALQUIERA

Todo comienza un día
Cualquier día entes de empezar a vivir deberíamos saber algunas cosas. 
 Deberíamos saber que las drogas nos destruyen, pero NO como lo podríamos imaginar. Jamás hacen lo que tú crees que podrían hacer. Si hiciesen lo que supondríamos, NO habría tantos problemas derivados.

No habría tantos bulos generados a través de la experiencia de cada uno de sus consumidores. Porque esto es curioso, los propios consumidores, son aquellos que le quitan peso a los síntomas, son aquellos que no saben divertirse sin usarlas, son aquellos que reivindican otras maneras de vivir, sin percatarse de que no son ellos quienes escogen ese formato de vida. He aquí el paradigma de las drogas, un extraño estado en el que sientes que eres lo que deseas, y sin embargo, nada más lejos de la realidad. Con cada toma, te alejas más y más de aquello por lo que soñaste.


El caso es, que me pidieron que me implicara más en la labor que, desde el centro Sinesis, se viene haciendo desde hace unos años. Esa labor, ese trabajo que muy pocos han sabido sacar adelante con éxito. 

Resulta que yo soy una de esas personas que, por suerte o por desgracia, fue a dejarse caer por dicho centro.

 La historia no es otra que la de cualquier otro mortal, que un buen día decide salir a la calle a ver que es lo que pasa fuera de casa.

Empezaba a salir de fiesta con los amigos.

 Un buen día decidimos probar un cigarrillo de hachís, y aquello no llamó poderosamente mi atención. Hasta que cualquier otro día alguien decidió que sería bueno fumarse otro. Desde aquel o cualquier otro día, empecé a fumar más a menudo.

Aquello era innocuo, indoloro, y además me divertía. Todo iba bien. 

Algún día, o mejor dicho, una noche, después de fumarme algo y beber unos cuantos cubatas, un "amigo" me presenta una colega de fiesta que lleva en el bolsillo. Una fiestera envuelta en una papela, se llamaba cocaína. 

Aquella noche me pareció salir de mi mismo, NO sabía a donde, pero a algún sitio que NO conocía. Un lugar al que volvería, seguramente, más a menudo de lo que realmente me hubiera gustado.

Y así poco a poco, o mucho a mucho, te involucras en un mundo en el que crees encajar. Sin embargo, siempre llega el día, NO sabes cuando, pero llega el día en que aquello que parecía divertido, ya NO te hace ni puta gracia. Los días los pasas en una lucha continua entre lo que está bien y lo que deseas.

En realidad lo deseas. Sabes que lo que está destruyendo tu vida y la de los que están a tu alrededor, es lo mismo que deseas, a pesar de tu conciencia, cada noche.

 Es extremadamente complicado darte cuenta por ti mismo de lo que está pasando a tu alrededor. NO se puede, ya que lo que está dañado es la máquina de pensar, el cerebro. Por ello, NO hay manera de identificar lo que está bien y lo que NO. 
Piensas que lo que sucede a tu alrededor es lo normal. Pero todo es un error. 

A veces hay ligeros vislumbres de lo que te está pasando. Te das cuenta que te suceden demasiadas cosas que NO deseas, que tus amigos NO siguen tus ritmos, tu pareja ya NO está bien contigo, en definitiva, tu vida está como detenida en un tiempo maligno, NO avanza, siempre haces lo mismo, mientras a tu alrededor, la gente avanza en el camino de la vida.

Decidí acudir a un especialista, un psicólogo, que no pudo hacer nada.

Más adelante un psiquiatra, me atiborró a pastillas que usaba para "ponerme" en mi sitio. Más tarde me daría cuenta de que estos estudios, aún son un poco neófitos en este campo.

 Es entonces cuando empieza un deterioro, bueno, un deterioro que empezó hace muchos años, pero que hasta que NO pasa el tiempo no puedes darte cuenta de que ya NO hay vuelta atrás. Estás jodido y lo sabes. 

Una etapa en la que los consumos ya son a escondidas. Ahora puedes ver, que consumes con más frecuencia de la que quisieras, y desde hace mucho tiempo.

 El horror ya vive contigo. Sales de casa por que NO puedes quedarte en ella, y es para refugiarte en un polvo blanquecino envuelto en una bolsa de basura. 

Mis consumos en esta etapa, siempre noctámbulos, fueron del coche al cementerio. En el coche pasaba horas interminables porque mis paranoias me impedían ponerme cerca de alguien. Me era imposible situarme donde alguien pudiera verme. Me sentía un monstruo y así me hacían sentirme los demás tras mis raptos. NO somos monstruosY al cementerio porque era el único sitio, donde sabía que nadie podría estar.


He de decir que, los consumos de hachís siempre fueron conmigo, de día y de noche. 

La situación era insostenible, siempre llegaba tarde al trabajo, siempre estaba fuera de casa, NO sabía divertirme con otra cosa que NO fuera estando de "fiesta", si es que se le puede llamar estar de fiesta.

Una buena mañana, mis padres me dijeron que la situación era insoportable, las cosas que decía eran inconexas, que parecía que no sabía lo que decía (esto venía de tiempo atrás). Ellos siempre supieron mi historia, pero entre lo engañado que estás y lo que intentas engañar a los demás, al final todo el mundo, de alguna manera, está contento. Siempre dices que ya no lo haces, que lo estás dejando.


Bueno, aquella mañana se levantaron más mayores de lo normal, me metieron el sermón moralista que desde hacía años lo venía escuchando, y me dijeron que tenían que dejarme bien en la vida. Aquello sonaba chungo, pero a pesar de mis conocimientos absurdos que intentaba memorar de los momentos en que pensaba que podría dejar de consumir por mis propios medios, tal vez fue el único instante de lucidez desde hacía ya no se cuantos años, decidí darles la razón.

Así pues, un buen día me llegan y me dicen que han encontrado un lugar donde tratan mi "vicio". 

Ingreso en el centro con la esperanza de que puedan ayudarme a dejar la única compañera que había estado en mis noches más duraderas durante años. 

Mi ingreso NO está exento de nerviosismos, y de malos rollos. NO es cosa fácil. A los dos meses salgo del centro como otra persona, todo había acabado, ¿o NO? 

Siempre tienes que seguir trabajando por tus intereses, y este era el comienzo de hacer por ellos. Siempre había pensado que dejar la coca sería la máxima en mi vida para poder romper con el deterioro, una vez más estaba equivocado. Ahora sabía que el hachís y el alcohol eran tan peligrosos en mi vida como un fósforo en el polvorín.

 Mi vida pasada empezaba a volver a mi memoria. A veces pensaba que era mejor mi vida pasada, que pasar todos aquellos malos rollos para dejar las sustancias. Al fin y al cabo, lo estaba pasando peor, y además sin drogas. Había aprendido que eso era parte de la enfermedad, que posiblemente desde que nací, arrastraba conmigo. La adicción es una enfermedad con la que se nace, hay científicos que así lo aseguran, y junto con otros componentes externos, me llevaron a despertarla. Ahora mis pensamientos pasaban por si NO la hubiese despertado, ¿que habría pasado?. Me dijeron que seguramente se despertara más tarde.

La mía se despertó a los 6 años más o menos. En la comunión de un hermano mayor fui exprimiendo las copas de cava que dejaban casi terminadas hasta acabar por los suelos. Desde luego, yo no recuerdo demasiado, pero tengo algunas fotos que demuestran mi estado de embriaguez. La familia vio aquello como una chiquillada sin percatarse de que aquello marcaría el resto de mis días.

 Me enfrentaba a una vida nueva y sin saber como hacerlo. Suerte que siempre cuentas con gente que ya habían superado su adicción, bueno mejor dicho, habían aprendido a vivir en lugar de sobrevivir. Sus enseñanzas fueron sabias y hoy día soy yo, quien con la sabiduría aprendida y con la experiencia que me toca vivir, ayudo a otros a salir de ese infierno, y aprender que hay una vida antes de la muerte.

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jueves, 4 de junio de 2009

Quienes somos

Desde "La Penúltima" queremos hacer un llamamiento a la reflexión a través de los ojos de quienes han pasado por la experiencia del horror.
La salvación está en el horizonte
Ese horror de beber cuando no se tiene sed, de salir de fiesta cuando no te diviertes, de hacer lo que te dicta una línea, sin importar cuantas más tendrás que rebasar. En definitiva, un "viaje" sibilino que te lleva donde nunca soñaste ir.

 Ahora, unos cuantos compañeros desintoxicados queremos desmentir lo que desde hace años parece ser normal entre una amplia población.

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-¿Que en las drogas se mete el que quiere? NO es cierto, nosotros no quisimos el horror en nuestras vidas. Y desde luego, nunca supimos bien realmente lo que hacíamos.
-¿Que los amigos son un detonante casi indiscutible? NO es cierto, nosotros elegimos aquellos que pueden continuar con nuestra destrucción sin moralismos de ningún tipo.
-¿Que falta voluntad? NO es cierto, nosotros pusimos una voluntad sobrehumana para no volver a consumir, pero se trata de una enfermedad, tú no puedes manipular lo que supera todo conocimiento. Eso sí, la voluntad quedó patente en nuestra recuperación.


Ya sabemos que muchas de las expresiones aquí expuestas NO son del todo convincentes para la inmensa mayoría de la población, pero sinceramente, si fuera tu propia salvación o la esperanza de vida de un familiar tuyo, ¿no lo aceptarías?...

Desde "La Penúltima" queremos llamar al diálogo con sentido común. Un proyecto con alma y corazón, para quienes, como nosotros, lo perdieron por el camino. Un proyecto para poder, al menos, que quien se sienta preso en libertad, sepa que se puede salir adelante, que se puede vivir alegremente, y por supuesto, que a pesar de sufrir esta inhóspita enfermedad, llegue el día en que se mire desde otro prisma. Que dejemos de ser los marginados del siglo XXI. Que se llegue a ver como cualquier otra enfermedad, sería un logro extraordinario, pues drogadictos habrán siempre, pero de cómo los tratemos, así dependerá su situación y su vida en general.





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