domingo, 23 de agosto de 2009

Quién educa a quien...

Hace algunos días estuve con unos maestros de infantil, y se despertó en mi una enorme duda, ¿quien educa a quien educa? Esta pregunta, en estados naturales, Cualquiera puede ser un drogadictono representaría ninguna duda, sin embargo, he de decir, que los maestros, profesores, médicos, cirujanos, educadores sociales y demás profesionales que atienden a nuestra educación y salud, son personas.
Seguramente te estarás preguntando a donde quiero llegar, pero la respuesta es sencilla. ¿Cuando sabemos que un profesional, con este peso sobre su cabeza, NO está ebrio o consume drogas? Sencillamente no lo sabemos. Leer más...

Como estaba diciendo, hace algunos días estuve con unos maestros los cuales hablaban de la drogadicción como algo malo y sucio en la sociedad, mientras mantenían una amigable y confortable charla sobre el hachís que se fumaban sin miramientos.
Esto sorprendió a mis oídos, pues ya lo había escuchado de otros profesionales, tales como médicos, cirujanos y como no, de profesionales que están atendiendo a personas drogodependientes.

¿Como puede ser que siga sucediendo esto? Sabemos que poner controles de alcoholemia está muy bien cuando se expiden multas por conducir ebrio, pero ¿Que pasa cuando resulta ser un profesional en cualquiera de sus funciones? ¿Acaso esto estaría bien visto?

Ya sabemos que las personas adictas no pueden evitar los consumos , pero si pueden evitar situaciones de riesgo tales como conducir bajo efectos y desempeñar funciones que no deberían estar haciendo tras ingerir psicoactivos.
Claro, aún no hay una administración que se ocupe de estas situaciones cotidianas y que sin duda, recae sobre la educación de nuestros hijos, sobre la salud de cualquiera, y eleva los riesgos a límites insospechados. Stop a las irregularidades

Ya que hablamos de controles de alcoholemia, por puntualizar, cabría decir que realmente son escasos. Pero como esta no es nuestra guerra, ya sabrán lo que han de hacer. Nuestra guerra se centra en el desarrollo de la comunidad ante la lacra de la drogadicción. Una lacra que arrastran más individuos de los que podríamos imaginar, sin embargo, habrá que ir deshojando esta novela de Stephen King que alberga esta enfermedad poco a poco.
Para no apartarnos del tema, diremos que sería bueno realizar controles eventuales y sin previo aviso, a profesionales que requieran una atención especial por sus servicios hacia las personas, tales como médicos, educadores, agentes de la ley, etc...

A todo esto deberíamos concluir diciendo que, para la administración pública esto no representa ningún tipo de problema. Resulta que, en ciertos organismos se inventan y reinventan situaciones de riesgo, donde evidentemente, disponen de medios suficientes para acotarlas, o al menos hacer caja a esa costa. ¿Estamos en una sociedad responsable e involucrada en el desarrollo, o por el contrario vivimos humillados a una sociedad anarquista económicamente?
Seguramente ya se habrá contestado, por eso, desde La Penúltima queremos llegar a estas situaciones cotidianas, para lograr una sociedad involucrada en el desarrollo real de la misma.




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miércoles, 5 de agosto de 2009

Conflicto informativo

Hay algo que, seguramente, llama poderosamente la atención de todos aquellos que, como yo, se pasan un buen rato ojeando información sobre las drogas, y sus derivaciones,NO podemos jugar a la ruleta con las enfermedades por no decir de las propias conclusiones a las que llegamos cada uno con esa información, y que después trasladamos a la calle. Realmente hemos pasado en unos años, de la desinformación al conflicto por la cantidad de información, veraz o no, que se maneja.

Intentaremos orientar según los drogadictos hemos sentido y vivido nuestra enfermedad. Leer más...

Llevamos años escuchando distintas hipótesis sobre lo que les sucede a los drogadictos. Años escuchando tras la espalda que si es un vicioso, falto de fuerza de voluntad y que no se da cuenta de que se está echando a perder.
Llevamos años escuchando como cualquiera tiene una opinión, siempre negativa eso sí, sobre lo que sucede a este colectivo cada vez más extenso y oculto por miedo a la marginación.

Llevamos tiempo viendo y escuchando como cada persona, cada médico, cada especialista, cada informe e información en general dicen algo que, normalmente no va sujeta a un estandar. Quiero decir que, en realidad podemos ver y leer cuestiones de todo tipo, no importa quien lo diga o lo escriba, siempre hay opiniones de todo tipo:

Por un lado, tenemos las opiniones psiquiátricas, que no son muy aceptables, ya que por muchos recursos que tengan, no hacen más que atiborrar de otras drogas a sus pacientes, y por ende, no tienen muy clara la dolencia de los mismos. Si su problema son las drogas, ¿Como se les puede ocurrir suministrar drogas? Parecen más bien asistentes a la eutanasia.

Tenemos a los psicólogos que, con sus tranquilas sesiones de bonitas palabras y de escrutar a quien se sienta frente a ellos para tratar de descubrir algo, que no son capaces de desvelar la incertidumbre e inconexas de las palabras y acciones del paciente, y le regalan más dudas al respecto. Eso sí, el problema sigue persistiendo.

Estos colectivos deberían darse cuenta que, estos pacientes son drogodependientes, tienen esta enfermedad que afecta tanto al cerebro como al comportamiento, y disponen de cientos de recursos para manipular y manipularse a si mismos, incluso sin percatarse. Por ese motivo, es extremadamente difícil que un drogodependiente deje las sustancias a través de estas modalidades. Eso sí, mientras malgastan el tiempo de quien le falta poco, ellos cumplen con su "trabajo", y por ello les pagan. Ya basta de tanta hipocresía. Estamos hablando de la salud de miles de personas. Estos colectivos, deberían saber ya, que los drogodependientes han de ser ingresados en centros especializados. Y que la única función, en caso de recurrir a semejantes farfulleros debería ser para convencer o ayudar en la función de que lo mejor para su salud, es el ingreso.

Otra problemática respecto a la información es la que cada cual genera, ya sea a través de la experiencia, de los comentarios de los demás, opiniones o información que ha ido implementando a lo largo de su vida.
Hay que tener en cuenta que la base de esta enfermedad es extremadamente compleja. Las propias personas involucradas necesitan mucho tiempo hasta que logran entender, por encima, lo que les está sucediendo y lo que les ha sucedido en su vida. Por eso, comenzaré diciendo, que muchas de las opiniones que cada uno ha ido almacenando a través de su experiencia, elucubrando o escuchando a través del tiempo, sin duda son erróneas. Esto adquiere peso cuando decimos, que siquiera los médicos antes citados, científicos y demás estudios sobre la salud al respecto ofrecen luz a esta enfermedad. Debemos repuntar que, en los últimos años, los científicos han realizado grandes descubrimientos al respecto, pero aún son insuficientes para tratarla farmacológicamente, y tampoco para poder determinar las causas con exactitud.

Por tanto, estamos hablando de una extraña y grave enfermedad de la cual NO deberíamos banalizar en ninguno de los sentidos. Tampoco habría que dramatizar la situación, pues se trata de que deje de ser un tabú en la sociedad. Están ahí

Por otro lado, tenemos la información que el propio drogadicto genera. Hay que decir que un adicto a las sustancias, jamás sabe lo que le está pasando en realidad. Esto es difícil de digerir, pero si conoce a alguno, sabrá de lo que estamos hablando. El consumidor puede darse cuenta de que está consumiendo, pero siempre tendrá respuesta para tal efecto. Un adicto pensará y sentirá cosas que NO son ciertas porque las drogas inducen cambios neuroquímicos que, al contrario de lo que se piensa por los usuarios, nunca podrán ser percibidos por el consumidor. Por este motivo, las drogas manipulan la conciencia del consumidor para que siga consumiendo sin a penas tener estados de remordimiento.

Desde La Penúltima, trabajamos para que se dejen de banalizar tanto el consumo de sustancias, como el de sus secuelas. Así como la especulación a cerca de lo que sucede al consumidor. Hablamos de una enfermedad, y cuando alguien se siente mal o tiene una dolencia, visita al médico o al especialista. En esta enfermedad parece que todos tenemos el exacto examen clínico y la mejor receta. Este diagnóstico siempre será erróneo e irá en deterioro de toda la sociedad en su conjunto.

Otra de las intenciones de La Penúltima es, terminar con las ridículas mofas a cerca de las personas o estados de los drogadictos, pues con esta vulgaridad, será más difícil obtener una conciencia cierta y segura sobre lo que sucede realmente a través de las drogas.

También, y como no podía ser de otra manera, nuestro trabajo se basa en que se llegue a generar una conciencia a cerca de la drogadicción debidamente estudiada e unificada tanto para usuarios, como para profesionales. Si estamos intentando educar deberíamos hacerlo a través de los conocimientos, y no a través de nuestras propias percepciones.




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martes, 4 de agosto de 2009

Otros artistas


Ya que hemos sacado el tema de Michael Jackson, me gustaría pasar a citar algunos de los artistas fallecidos por el consumo de drogas: Elvis Presley: fármacos. Jane Mansfield: fármacos. Marilyn Monroe: fármacos. Jimmy Hendrix: heroína. Michael Hutchence (vocalista INXS): se suicido después de ingerir heroína.Elvis Presley Kurt Kobai: Otro suicida, heroína, cocaína. Ana Nicole Smith: fármacos, barbitúricos. Bob Marley murió de cáncer por fumar marihuana como un demente. Y un largo etcétera de famosos y no tanto, así como algún amigo que han muerto directamente por la ingesta de cualquier estupefaciente.

¿Como podría ser que todos ellos fueran unos débiles insensibles y con poca fuerza de voluntad? leer más...

¿No podría ser, que estuvieran enfermos? Seguramente sí. Pero, ¿Qué le pasa al cerebro cuando se usan drogas?

¿Por qué decimos que están enfermos?
Una de las explicaciones está encerrada en el polimorfismo de un gen que predispone al alcohólico/drogodependiente al consumo compulsivo de cualquiera de las sustancias asociadas.

Los otros ya los sabemos sobradamente, el ambiental. Ese vínculo que invita a la primera ingesta de alcohol, que muchas veces está en el propio seno materno. ¿Qué padre nunca ha invitado a un hijo a echar un trago junto a él? Sé que esto es un poco violento, pero es una realidad. Muchos de los jóvenes tienen su primer contacto con el alcohol en casa, en una “celebración” o simplemente lo ven como algo normal, ya que en casa se practica como si así lo fuera. Dejemos de engañarnos, y de seguir engañando a los más inocentes. Esto no es cosa de un individuo, es la causa de toda la sociedad en su conjunto. Son los efectos secundarios de no querer asumir la parte de responsabilidad que conlleva estar al mando de una nación. Como la de hacer posible que la sociedad del siglo XXI acepte a estas personas como enfermas, y así se las trate.

Como la de atender de una manera digna esta enfermedad que sufren muchos de los que están en la calle. No con apósitos para que minimicen los riesgos y sacarlos de las calles para no deteriorar la imagen de la ciudad. Si no, para poner las medidas necesarias para que estas personas no vuelvan a pasar por lo mismo. Hay tratamientos eficaces que han de ser atendidos por la Seguridad Social. Y regular los centros privados para que cumplan una normativa ligada estrictamente hacia el éxito del enfermo.Barceló, ese oscuro deseo de MUERTE

Es como la ley ante el alcohol, ¿de que sirve que prohíban el consumo en menores, si en los locales no hay nadie que haga servir dicha ley? ¿De que sirve que prohíban la venta de tabaco en autopistas y el alcohol esté presente? Creo que lo que está prohibido es conducir ebrio, no fumando. ¿De que sirve que no puedan hacer publicidad las compañías tabaqueras, si las hacen las alcohólicas? Por un lado la ley nos quiere limitar la ingesta de alcohol, y por otro las compañías lucen impunemente slogans invitando al consumo como algo bueno, estupendo para compartir con amigos y divertirse. Lo curioso es, la pequeña advertencia de: Bebe con moderación, es tú responsabilidad. NO hay un baremo para tal efecto. Nadie puede determinar quien será adicto a esa sustancia, lo cual deja a la casualidad esa responsabilidad. Y si habláramos de responsabilidad, habría que hablar del error que es el consumo, en cualquier medida, del alcohol.

Pero claro, ya se que esto es mucho pedir, sin embargo, la drogadicción estará con nosotros durante muchos siglos más, y no podemos obviar lo que sucede en este siglo XXI. El país está hecho cisco y las medidas son insuficientes en cualquier país del Mundo. Es más, en algunos países como México, han decidido legalizar la tenencia de drogas para el consumo. Y en otros países latinoamericanos se lo están pensando.

Llevamos más de 40 años en lucha contra la drogadicción, desde que Richard Nixon iniciara “The War on Drugs”. Pero llevamos un siglo desde las primeras normas represoras al respecto. Quizá es hora de cambiar de estrategia, pero seguro, que no para facilitar las cosas a aquellos que ni siquiera saben lo que les está pasando por la cabeza.

También se que es duro asegurar con tanta firmeza que la solución no está encaminada con la legalización. Hace años yo pensaba en lo mismo, sin embargo, ahora que NO uso ningún tipo de estupefaciente, puedo asegurar que aquellos que lo solicitan, o son drogadictos, usuarios o realmente NO saben lo que están diciendo. Cualquier persona consumidora de cualquier tipo de sustancia, no es ella. La droga se apodera de la mente para manipularla y conseguir lo que necesita, aunque sea muy de vez en cuando. Quizá NO llegue a estar por la calle tirado, ni a entrar en la cárcel por un delito, pero lo que está claro es, que NO será él mismo, NO podrá conseguir aquello que se propone y quizá algún día le toque ver una realidad que ha dejado atrás y ya NO podrá cambiar. Quizá algún día en la experiencia de alguien cercano, pueda ver lo que en realidad fue, y entonces sabrá que estaba muerto antes de empezar a vivir.




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